|
Tras el reciente descubrimiento de una invariación mundial y de sus consecuencias en las artes poéticas de los escritores que han pasado a la posteridad, el sitio cooperativo Fenómeno arte o efecto de vida lanza un llamamiento a aquellos investigadores que deseen aportar documentos y argumentos relacionados con las tres cuestiones siguientes:
1. El fenómeno arte ¿constituye o no un aspecto específico del fenómeno humano, es decir, un aspecto que necesite de una ciencia humana basada prioritariamente en dicha especificidad?
2. Este fenómeno ¿puede o no definirse para el conjunto de las artes, así como en literatura, por la aptitud de un reactivo que en la psique del receptor cree un efecto de vida mediante el juego coherente de formas y materiales?
3. La noción de efecto de vida ¿es la definición de la valoración de una obra de arte, es decir, de su belleza?
Estas cuestiones nos parecen regir y englobar la problemática de las artes.
Una cuestión previa concierne el método elegido para estudiar el arte. El razonamiento en sí y la experimentación al no ser eficaces en las ciencias humanas, preconizamos el método de las invariaciones. Éste postula que el sacar a la luz un consenso entre las personalidades más competentes de un ámbito humano, ámbito constatado como irreductible a otro, constituye la base más sólida para fundamentar una ciencia humana. Por consiguiente, si la comparación puede mostrar que algunas afirmaciones dichas o practicadas se repiten en diferentes civilizaciones y épocas, nos hallamos frente a nociones que poseen un valor científico objetivo y general, pudiendo entonces integrarlo en la definición de “naturaleza humana”, a poco que no olvidemos que dicha “naturaleza humana” combina estabilidad y mutación y que está en interacción con las culturas que suscita.
Como se puede demostrar simplemente que las personas competentes en arte son los artistas consagrados por la posteridad y como se da por sentado que todos los escritores coinciden en la tesis del efecto de vida, el buen método científico sería plantear mediante hipótesis de trabajo el que el dicho consenso quizá también admita a artistas de otros campos.
Por ello, sería interesante explorar la posición actual de las ciencias humanas en lo concerniente a la unidiversidad del homo sapiens. Los grupos humanos del planeta han vivido y viven en función de culturas que son diferentes, que evolucionan por sí mismas o por influencia de otras culturas. Los puntos de vista no sólo de la antropología y de la sociología, sino también de la psicología, del psicoanálisis, de la lingüística, de la semiología, de la filosofía, de la mitografía y de la teología tienen mucho que enseñarnos, tanto más cuanto que estos aspectos de la condición humana se hallan presentes en las obras de arte.
Estamos convencidos de que la gran diversidad de culturas no puede reducirse a la “naturaleza humana” por mostrar un denominador común, sino solamente por hallar una aptitud natural para inventar culturas diferentes a partir de una situación biofisioneurológica que defina precisamente a la especie humana y su adaptabilidad.
Por tanto, la noción que engloba el efecto de vida afirma que la obra de arte lograda es aquélla que crea un efecto de vida en la psique del receptor. El efecto de vida logrado es aquél que genera una intensidad de vida, una efervescencia capaz de captar y de hacer coherente todas las facetas de una mente. Es un sistema de ecos interiores, una excitación del alma debida a un estímulo que no es sólo un reactivo sino un reactivo tan poderoso como la vida misma en los momentos en los que ésta incluye todas las facetas de la mente-cerebro.
La teoría del efecto de vida define pues la calidad, es decir, la belleza de una obra de arte. Ya no basta con buscarla en la armonía, el equilibrio, el número áureo, la mímesis, la fantasía o en cualquier otra parte, se halla en la plenitud de una mente receptora presentida por una mente creadora.
Así pues el efecto de vida es una invariación. Ahora bien, en literatura, viene acompañado por invariaciones consecuentes y subordinadas que explicitan las leyes de su funcionamiento. Exige materiales concretos, placenteros, maleables e incitativos que tanto al creador como al receptor mueven a crear formas, que sugieren algo más que su forma por medio de juegos de formas que no suelen dejar indiferente. Con ello, ahondamos en la función del arte al desembocar en la invariación-consecuente de la plurivalencia. Se trata de un conjunto de técnicas literarias, sonoras, plásticas y dinámicas que, como la comparación y las metáforas, se encargan de dispersar lo que se dice por todas las facultades de la mente. En cuanto a la apertura, se trata de una técnica de alguna manera inversa, haciendo que la percepción del receptor se implique en la obra con su propia vida interior y su propia cultura. Por último, la coherencia es indispensable para coordinar todas las invariaciones-consecuentes entre ellas así como con el estilo elegido y el tema tratado.
No hay invariación-consecuente en lo que respecta a la función de la literatura, lo cual se explica porque el efecto de vida es, en sí mismo, la verdadera función del arte. Sin embargo, como las artes están íntimamente vinculadas con todo, el hombre y los grandes creadores tienen tendencia a dar al arte una función más precisa, como la que consiste en glorificar a Dios o a la patria, por ejemplo. Por ello, hemos querido incorporar a la lista de nuestras invariaciones la sección ‘función del arte’.
Como cada civilización posee sus propias modalidades de lectura del mundo, deducimos que las palabras que delimitan lo real no pueden traducirse de forma inmediata de una lengua a otra. La importantísima sección ‘vocabulario multilingüe’ se encargará de explorar, en el mayor número posible de lenguas, las correspondencias con las entradas de léxicos de arte. Todas las civilizaciones no hablan de “música”, de “danza” o de “pintura” como lo hace la occidental, aunque nuestra hipótesis es que, si existe el arte como aspecto específico del fenómeno humano, las delimitaciones del continuum arte no son incompatibles. Se trata de un trabajo apasionante por realizar sobre la relación entre las cosas y las palabras.
Como la teoría del efecto de vida no es una estética sino una estética de estéticas, en cada estética histórica debe de haber una dialéctica del singular del arte y del plural de lo bello. Esta sección intentará mostrar dónde y cómo aflora dicha dialéctica, ya que a menudo suele ocultarse en las artes poéticas de los artistas.
La naturaleza antropológica de los géneros no existe, puesto que sólo son inventos formales o formales y temáticos que han tenido cierta estabilidad a lo largo de la historia. Por el contrario, el hecho genérico es planetario puesto que cualquier obra de arte se ve obligada a elegir una opción precisa en el continuum de sus posibilidades. Por ello, es interesante tener una sección para emplazar los géneros en el marco del efecto de vida.
Si gran número de artistas no han deseado teorizar sus prácticas, como si temiesen que la lucidez de su “quehacer” disminuyera su inspiración, otros de la talla de Goethe, Rodin, Kandinsky, Yen Yu, Ibn Qotaiba, Zeami han intentado comprender las artes y sus prácticas. Esta sección espera abrir un espacio al punto de vista de los creadores.
En 1994, Jean-Pierre Changeux publicó un libro, Raison et plaisir, para mostrar que el arte se define por la sobreimpresión del placer y de la razón, una tesis que se acerca a la del efecto de vida. Llegó a dicho resultado basándose en su gran conocimiento del cerebro y de su funcionamiento. Pero, como no poseía un conocimiento global del arte sino sólo de una parte de la pintura y por mero placer personal, sin duda alguna no ha ido demasiado lejos. Así pues hay que incluir una sección dedicada al aporte de las neurociencias.
Además, el Sitio pretende dar a los investigadores la posibilidad de publicar misivas de emoción estética que, en el marco de la problemática del efecto de vida, relaten sus experiencias así como resúmenes de obras sobre las artes.
Todas las contribuciones, ya se traten de discusiones o documentos, pasarán por el comité de lectura del Sitio. Los artículos se publicarán en el idioma original con abstract en inglés o francés. Por último, una bibliografía recapitula los trabajos de la reciente escuela del efecto de vida. Las citas sacadas del Sitio tendrán que indicar las referencias completas.
Y las últimas palabras estarán dedicadas al nivel más elevado de la investigación científica. Sin lugar a dudas, la originalidad mayor de la teoría del efecto de vida consiste en integrar en su propia investigación el fenómeno subjetivo individual de la belleza, lo que contradice la práctica actual que se rige por el modelo de las ciencias exactas “objetivas”. Sin embargo, para nosotros “no” es científico excluir del fenómeno arte el parámetro de emoción estética subjetiva e individual que, para los artistas, constituye el elemento principal del arte. En cambio, la crítica actual considera normal que un gran investigador, como Freud o Lévi-Strauss, pueda aplicar su reflexión única a una ciencia humana completa. Al contrario y de acuerdo con el método de las invariaciones, pensamos que la estética necesita la colaboración de todos. Esa es la razón profunda de la creación de este Sitio cooperativo.
M.-M. Münch, por el comité de lectura del Forum
París, 9 de junio de 2009
Traducción: Ana Botella Sorribes, noviembre de 2009
|